Premsa

Bellver: lugar trágico y folclórico

ACEITE DE PALMA

Bellver: lugar trágico y folclórico

Nadal Suau | Palma – 30 Sep. 2017

 

Patio central del Castillo de Bellver, característico por ser circular. J. SERRA

· No hay edificios mucho más representativos de Palma que el Castillo

Durante unos años viví frente a una fachada que conserva el rastro de algunos disparos efectuados durante la Guerra Civil. No había nada tétrico en eso, y por otra parte dudo que estuvieran catalogados ni protegidos por ninguna institución, pero inevitablemente acababan funcionando para mí como un registro discreto de que el pasado de la ciudad, ligado al del país y al del continente, ha tenido pasajes crueles. En la ventana de ese piso pasé bastantes horas perdiendo el tiempo, mirando a la calle (un amigo suizo me dijo una vez que ese era el signo de la gente que no es de gran ciudad; no lo sé), esperando a alguien… Lo mismo que hay no-lugares, existen los no-momentos, vacíos incrustados en el día a día; suelen ser felices. Los míos desde luego lo eran, y eso que, desde esa ventana, el local en la planta baja de la fachada de enfrente me recordaba que existe la autodestrucción (aquel bar cantaba a cocaína), y los desconchados del tercer piso insistían en que a los seres humanos se nos da bastante bien la destrucción colectiva. Todas esas miserias son formas de adicción, supongo.

El caso es que integrar un pedazo de la memoria colectiva en la propia memoria personal es una forma más de habitar Palma, del mismo modo que comprender la ciudad consiste, entre otras cosas, en dejarle al pasado que tome posesión del propio presente privado. A mí me me gustó tomar conciencia de ello mientras esos impactos formaron parte de mi cotidianidad. Digo que «me gustó» y es inexacto: rememorar la violencia no es una juerga. Con todo, la intimidad con la ciudad exige recorrer sus zonas opacas, especialmente cuando su paisaje está siendo sometido a una constante reducción estética: si es cierto que Palma es belleza, y que esa belleza puede estilizarse y venderse hasta convertirse en icono internacional, entonces los ciudadanos haremos bien en recordar que esa belleza no agota el sentido del lugar, que paraíso turístico no es inmune a la historia. Esta ciudad y esta isla no somos excepcionales: acumulamos los mismos muertos que los demás.

Ayer, la empresa de servicios culturales Mutus inauguró un portal web, www.johiera-bellver.cat, en el que los ciudadanos podemos acceder a los documentos de la primera fase de inventario de todos los grafitos hechos por prisioneros republicanos de la guerra civil en el castillo de Bellver. Tomeu Canyelles (un historiador cuyo discurso está contribuyendo poderosamente a renovar la disciplina entre nosotros) me explica que Mutus tiene otras dos fechas importantes por delante: el 14 de octubre se realizará un acto de homenaje a esos prisioneros, y poco después se inaugurará una exposición permanente en la torre del homenaje, recogiendo el fruto del trabajo que este equipo lleva haciendo desde hace meses, especialmente sus comisarias Aina Ferrero-Horrach y Esther Mas. Me parecen noticias importantes, y espero que contribuyan a que Bellver nunca vuelva a tener el mismo significado para ciudadanos y turistas. Mejor dicho: espero que su significado se multiplique, que su condición de escenario trágico se haga patente sin que renunciemos a percibir el castillo y su bosque como un pulmón verde, una arquitectura ejemplar, un recordatorio del triste destino de los ilustrados españoles o el lugar en el que la ciudad se pone folclórica.

No hay edificios mucho más representativos de la ciudad que Bellver. Los turistas lo atraviesan fascinados; allí, en su patio central, he asistido a alguno de los mejores conciertos de esta ciudad. Y allí, a finales de la década de los treinta, tal vez mientras mi joven abuelo se paseaba por la batalla del Ebro (sin hacer nada que pueda pasar por heroico ni por maligno, la verdad), docenas de cuerpos de prisioneros se amontonaban en el suelo en unas condiciones que Canyelles califica de «terribles». Esto es decir ayer mismo. ¿Por qué estamos todavía estudiando las huellas de esa experiencia en el lugar, cómo es que no llevan tiempo registradas, normalizadas, estudiadas? La pregunta es importante.

Canyelles me dice algo que me impresiona: el observador que vaya peinando las paredes de Bellver notará cómo las marcas que un turista hortera trazó hace tres veranos se mezclan con referencias espeluznantes: de pronto, aparece una fecha, «1936», y sabes que has topado con un preso. Los presos mostraban algunas constantes en sus comportamientos: escribían su nombre, su fecha de ingreso, su condición («preso político»), y muy a menudo el pueblo de su familia: Artá, Son Carrió, Son Servera… Sabemos que pasaron por Bellver entre 800 y 1000, y que era un destino cruel, aislado; de momento, el grupo de trabajo ha documentado 770 nombres que presentan destinos diferentes: uno sólo estuvo medio año en Bellver antes de que lo ejecutaran, pero en ese tiempo ingresó analfabeto y salió escribiendo una carta de despedida a la familia; otro se perdió en el anonimato absoluto al ser liberado; a otro lo hemos conocido porque lo cita su amigo Joan Mascaró en su correspondencia. La historia los devoró, y no les protegió de nada habitar un supuesto Paraíso. No es que pudieran o no soportarlo, por recordar esa frasecita manida de la Stein; es que no era un Paraíso y las postales siempre mienten un poco.

 

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2 octubre, 2017
11 mesos ago

El Castillo de Bellver, cuando fue cárcel

El Castillo de Bellver, cuando fue cárcel

 

El Ayuntamiento de Palma, a través del área de Cultura, Patrimonio, Memoria Histórica y Política Lingüística, ha subvencionado el proyecto ‘Jo hi era. Els grafits dels presoners de Bellver durant la Guerra Civil’, desarrollado por Mutus Serveis Culturals, en el que se recoge la memoria de los presos que permanecieron encerrados en el Castillo de Bellver.

Según han explicado desde el Consistorio palmesano en un comunicado, se han inventariado 230 grafitos, ubicados todos en el patio de armas, y se han podido recuperar 29 nombres de presos que estuvieron en Bellver.

La coordinadora general de Cultura en Cort, Francisca Niell, ha destacado que la prioridad del área en relación en Bellver es “la conservación, por una parte, y, también, el estudio, la investigación y la recuperación de los aspectos del castillo que hablan de nuestra historia”.

Igualmente, Niell ha destacado la importancia del proyecto, que ha permitido “iniciar una investigación sobre unos años desconocidos de la historia de Bellver”.

El proyecto se colgará en el web www.johiera-bellver.com además de complementarse con una publicación digital. En total, se han inventariado unos 230 grafitos que estaban escritos mayoritariamente en lápiz y, otros, con incisiones hechas a la piedra. En ellos, se han encontrado alusiones en pueblos y, también, a operaciones matemáticas.

Muchas de las carreteras que hoy son transitables, los caminos, las vaguadas de los torrentes, incluso algunos puentes, los inicios de las pistas del aeropuerto y los primeros paseos marítimos, son obra obligada de aquellos presos.

Y muchos de nuestros abuelos estuvieron presos en el Castell, aunque hay apellidos que no se esculpieron, que no se escribieron, que pasaron desapercibidos porque ni tenían espíritu revolucionario ni ganas de hacer la revolución. Sólo querían volver a casa con hijos pequeños, cuidar de las plantas, criar animales, sembrar patatas o hacer sus relojes, una profesión antes nada ‘glamurosa’. Como Urrea. Como Uribe .

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28 setembre, 2017
11 mesos ago

Cort presenta un proyecto sobre los prisioneros en el Castell de Bellver durante la Guerra Civil

Cort presenta un proyecto sobre los prisioneros en el Castell de Bellver durante la Guerra Civil

Imagen de algunas de las escrituras que se encuentran en el Castell de Bellver.

El Ayuntamiento de Palma, a través del área de Cultura, Patrimonio, Memoria Histórica y Política Lingüística, ha subvencionado el proyecto ‘Jo hi era. Els grafits dels presoners de Bellver durant la Guerra Civil‘, desarrollado por Mutus Serveis Culturals, en el que se recoge la memoria de los presos que permanecieron encerrados en el Castell de Bellver.

Según han explicado desde el Consistorio palmesano en un comunicado, se han inventariado 230 grafitos, ubicados todos en el patio de armas, y se han podido recuperar 29 nombres de presos que estuvieron en Bellver.

La coordinadora general de Cultura en Cort, Francisca Niell, ha destacado que la prioridad del área en relación en Bellver es «la conservación, por una parte, y, también, el estudio, la investigación y la recuperación de los aspectos del castillo que hablan de nuestra historia».

Igualmente, Niell ha destacado la importancia del proyecto, que ha permitido «iniciar una investigación sobre unos años desconocidos de la historia de Bellver».

El proyecto se colgará en el web www.johiera-bellver.com además de complementarse con una publicación digital. En total, se han inventariado unos 230 grafitos que estaban escritos mayoritariamente en lápiz y, otros, con incisiones hechas a la piedra. En ellos, se han encontrado alusiones en pueblos y, también, a operaciones matemáticas.

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28 agost, 2017
12 mesos ago
Puja